Problemas de expresión para los MBA

No todo son números en el mundo de los negocios. Durante años los MBA se han centrado en la parte cuantitativa de la educación ejecutiva, es decir en las cifras, pero en los últimos tiempos empiezan también a cuidar la parte que tiene que ver con la comunicación, especialmente la escrita, a petición de las propias empresas.

Los MBA tienen un eminente carácter matemático y estadístico. No en vano las asignaturas de contabilidad y finanzas son de las más importantes. Por eso, los graduados están acostumbrados a lidiar con cifras y a hablar con números con total naturalidad, aunque por desgracia no ocurre lo mismo cuando llega el momento de expresarse en palabras.

Si las habilidades cuantitativas de los MBA son su punto fuerte la comunicación escrita es una de sus flaquezas y de las principales quejas de las empresas que contratan este tipo de empleado. Entre las quejas más habituales figuran el gusto por la divagación de los graduados, su lenguaje en ocasiones demasiado pretencioso o sus email excesivamente informales.

Estas protestas no parecen infundadas, sobre todo su atendemos a que la nota media en las redacciones del GMAT ha caído del 4,7 sobre seis de 2007 al 4,4 registrado en 2010. Desde el Graduate Management Admission Council, empresa encargada de gestionar el test de admisión a los MBA, explican que medir la calidad de la escritura es complicado, aunque apuntan a un aumento de los aspirantes internacionales como motivo del descenso en las notas. Y es que en apenas tres años este tipo de candidatos ha crecido un 35%. Pero el problema puede ir más allá y ser en realidad el reflejo de una tendencia general en la educación secundaria y universitaria: el menor énfasis en la escritura.

Lo que no deja lugar a dudas es que los MBA deben mejorar la calidad de sus textos y así se lo están expresando las empresas a las escuelas de negocio. Algunas como Wharton School ya han tomado cartas en el asunto y plantean doblar su curso de comunicación hasta las doce clases a partir de 2012. En este sentido, el otoño pasado todos los estudiantes de primer año compitieron en un concurso de escritura obligatorio que ya se ha convertido en un fijo dentro del curriculum del centro.

En Simon Graduate School of Business pretenden atajar el problema de la capacidad de expresión de sus alumnos contratando dos expertos, mientras que en Northeastern University’s College School of Business los trabajos de sus estudiantes son puntuados por el profesor y por un experto en escritura.

La clave en muchos casos pasa porque los estudiantes desaprendan parte del camino andado. El lenguaje de los negocios tiende a ser demasiado grandilocuente y en ocasiones incluso incomprensible para el ciudadano de a pie. Uno de los errores más comunes es el de utilizar palabras en desuso o más complejas en lugar de expresiones simples. Así, por ejemplo, un ejecutivo podría preferir “vivienda” a “casa” o “urbe” a “ciudad”.

Algunas estrategias que las escuelas empiezan a implementar para combatir el problema apuestan por la simplicidad. En la clase de Marketing y Valor del consumidor de Northeastern uno de los ejercicios consiste en pedir a los estudiantes que escriban un email con menos de 150 palabras capaz de convencer a sus ejecutivos de implementar una estrategia de marketing y precios concreta. El porcentaje de éxito no es muy elevado.

Esta incapacidad para expresarse adecuadamente a través de la escritura acompaña a los MBA tras abandonar la escuela. Si bien los graduados son capaces de manejar y entender los números no siempre son capaces de comunicarlos adecuadamente o de forma comprensible. Angela Rassi, directora de marketing en General Mills (empresa que contrata cerca de 50 MBAs anualmente) lo explica de la siguiente forma: “los nuevos MBA contratados tiende a hablar sobre sus métodos analíticos para demostrar que son buenos en su trabajo, pero lo que realmente queremos es hablar sobre las implicaciones de las investigaciones que realizan”.

En el fondo, parte del problema radica en que los MBA deben adaptar su lenguaje a multitud de audiencias bien diferentes. El mejor ejemplo son los bancos de inversión, donde los graduados deben escribir a clientes de todo tipo y como es lógico, no es lo mismo dirigirse una persona con formación universitaria en economía que a un autodidacta en la materia.

En algunas áreas como la de consultoría los nuevos empleados no pueden escribir propuestas de negocio hasta que no han perfeccionado sus habilidades literarias, lo que habla más claro que cualquier otro ejemplo sobre la calidad de la expresión escrita de los MBA.

Y por supuesto, parte de la cuestión reside en que muchos de los propios MBA siguen sin ver la importancia de saber escribir adecuadamente. Hasta que esto no cambie o las escuelas empiecen a hacer que este tipo de habilidades sean más importantes dentro de su curriculum seguiremos viendo como orgullosos MBA cometen en ocasiones faltas de ortografía o simplemente contestan emails como si fuesen mensajes de texto.

Fuente: Waytomba.com

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