Tipos de MBA

Si algo caracteriza a las Escuelas de Negocio es, sobre todo, su gran capacidad para adaptarse a la cambiante realidad social y económica. El MBA tradicional nació para preparar a los profesionales más brillantes en la tarea de dirigir y gestionar empresas. Pero las necesidades de los directivos y de las empresas han evolucionado, al tiempo que la función directiva ha aumentado en complejidad. Pronto se dieron cuenta las escuelas que ya no era suficiente el programa tradicional o ‘MBA Full Time’. Que era necesario revisarlo y adaptarlo para dar respuesta a muy variadas problemáticas y perfiles en el área de la dirección.

Un siglo de vida ha sido suficiente para encumbrar al MBA como programa de postgrado más importante del mundo, pero también para evolucionar desde un único tipo de programa muy concreto hasta la amplia variedad que existe actualmente. El tipo de educación, el calendario o el lugar donde se imparten las clases son algunos de los varemos que se utilizan hoy en día para distinguir entre los diferentes programas. A estos hay que sumar nuevas tipologías de programas para directivos, las cuales no siempre se pueden considerar MBAs propiamente dichos aún compartiendo mucha de la temática.

Dado el masivo éxito del MBA, la evolución de estos programas se ha dirigido a cubrir, primero en sentido amplio, las distintos desafíos de la función directiva en lo que a formación se refiere y, luego más en particular, las necesidades concretas de los distintos colectivos interesados en esta clase de programas. A fin de cuentas, un directivo con amplia experiencia laboral no tiene el mismo bagaje ni los mismos objetivos que un recién licenciado que sólo aspira a tener una primera experiencia en puestos de gestión. Mezclar perfiles profesionalmente tan distantes es un sinsentido que puede acarrear consecuencias nefastas en la calidad y reputación académica, aparte de la oportunidad de negocio que se deja escapar. De ello pronto fueron conscientes muchas escuelas de negocio y, de ese modo, buscaron en la diversificación de su oferta una solución que con el tiempo se demostraría totalmente acertada. No en vano, lo anterior es sólo parte de un amplio proceso de especialización en el que las escuelas de negocio también han tenido en cuenta las sustanciales diferencias existentes entre los distintos sectores económicos (distribución, sanitario, tecnológico, industrial, etc.) en cuanto a necesidades formativas.

En definitiva, resulta en estos momentos imposible articular un único programa (MBA) que aglutine todos los conocimientos y habilidades requeridos para la función directiva. Cierto que hay una serie de materias y competencias básicas comunes a todos los programas que pretendan llamarse MBA, si bien la compleja realidad económica y empresarial que vivimos exige diferencias en el fondo, en el contenido curricular, aunque también diferencias en la forma y así adaptar los programas a cuestiones como la disponibilidad horaria, la distancia o, incluso, el poder adquisitivo.

Hoy en día, así pues, existe una amplia variedad de propuestas relativamente especializadas en diferentes áreas de conocimiento, pero, sobre todo, en el tipo de información que imparten.

MBA Full-Time

El MBA Full-Time, anglicismo que significa literalmente ‘Máster en Administración de Empresas a Tiempo Completo’, es, por así decirlo, el programa original. Fue, de hecho, el primer curso de postgrado especializado en educación ejecutiva. Nada menos que 100 años de historia arrastra el ‘primogénito’ de las escuelas de negocio y lo más sorprendente es que todavía hoy, con lógicos ajustes, sigue mostrándose tan vigoroso como el primer día.

En contraposición a los másters especializados, el MBA ‘Full Time’ se caracteriza por su enfoque ‘generalista’ –el más generalista de los MBA- y eminentemente práctico. Es, por tanto, un programa multidisciplinar, que aborda un amplio rango de materias, desde economía y finanzas hasta marketing, ventas, estrategia corporativa o análisis contable, sin dejar de lado también aspectos prácticos o habilidades imprescindibles para cualquier directivo como son la negociación, el liderazgo, la gestión de personas o la toma de decisiones.

Frente al resto de MBAs (del que derivan), el MBA ‘Full Time’ tiene la particularidad de requerir del alumno dedicación en exclusiva. Las clases ocupan prácticamente todo el día (entre 5 y 7 horas), por lo menos cinco días a la semana y, en algunos casos, con actividades complementarias de fin de semana. En suma, el programa completo normalmente supera las 900 horas lectivas, siendo 1.200 la carga horaria de los programas más extensos, y eso sin contar los ‘deberes’, es decir, la ingente carga de trabajo ‘extraescolar’ que siempre acompaña a este tipo de programas y que ocupará una parte muy sustancial del tiempo libre del estudiante.

Tantas horas resulta imposible condensarlas en periodos inferiores a un año. Las dos zonas geográficas de mayor tradición en educación ejecutiva, ante tal circunstancia, han seguido caminos distintos a la hora de diseñar sus programas, tanto es así que ahora podemos hablar de dos modelos contrapuestos. Por un lado, las escuelas de América del Norte proponen un modelo de MBA Full Time de 2 años. El primer año académico servirá a los alumnos para obtener una perspectiva amplia y general de la economía y de todas las áreas propias de la actividad de dirección, mientras que el segundo servirá para profundizar en áreas específicas o aquellos campos que más interés despierten en cada alumno. Por su parte, las escuelas europeas (y también las asiáticas) han apostado más decididamente por un modelo de MBA Full Time de un año.

Claro que esta distinción no debe entenderse en sentido estricto y más ahora que el contacto y grado de colaboración entre las escuelas ha alcanzado niveles muy elevados, aún estando radicadas en continentes distintos. Así, hace años que algunas escuelas norteamericanas de primera línea disponen de programas de año completo, aparte de su clásico MBA de dos años. Por contra, también encontramos ejemplos notorios de escuelas europeas con programas de año y medio, incluso de dos años. El cotizadísimo MBA del IESE, sin ir más lejos, dura 21 meses y 18 meses el MBA de ESADE, aunque en el caso de esta conocida escuela española el candidato también podría optar a un programa full time de 12 meses. Asimismo, en Reino Unido encontramos ejemplos puntuales de MBAs -como el impartido por Birmingham Business School- cuyos programas lectivos rondan los 18, incluso los 24 meses, en línea con el modelo estadounidense.

Programas tan extensos y con semejante horario, lógicamente, limitan considerablemente el tipo de personas en disposición de realizarlos, lo cual además determina su contenido y, más allá, el diseño académico al completo. Concretamente, el perfil estándar del MBA Full Time responde a un recién licenciado o profesional cualificado con escasa experiencia laboral (tres años). Son éstos, a fin de cuentas, los más dispuestos a abandonar su puesto de trabajo durante, al menos, un año, si con ello esperan dar un fuerte impulso a su carrera. Tampoco es habitual que tengan responsabilidades familiares ya que, (aparte del ‘inconveniente’ económico), tan larga jornada de trabajo obliga muchas veces a vivir cerca o en el mismo campus. Es la experiencia profesional, en definitiva, un aspecto secundario. Bien al contrario, en los procesos de selección de candidatos para los MBA Full Time el expediente académico suele ser más determinante, a igual que las pruebas de capacidad y la entrevista personal.

De manera excepcional, también existen algunos MBAs Full Time dirigidos a ejecutivos con amplia experiencia y elevadas retribuciones. Hay que decir que muchos ejecutivos jóvenes no les importa interrumpir su carrera profesional para dedicar un año o año y medio a una formación esencial de cara a su futuro como directivo; de hecho, no es extraño que escuelas del prestigio de Oxford-Said, IESE, London Business School o INSEAD tengan que realizar rigurosos procesos de selección de candidatos pese a exigir en estos programas dedicación completa. Y es que no son pocas las personas dispuestas a abandonar trabajos envidiables, a cambiar de residencia, incluso llevarse cónyuge e hijos y a otros muchos sacrificios, sólo por tener la oportunidad de vivir una experiencia académica tan exclusiva.

Master in Management

Nacidos al amparo de los MBA, los Master in Management (MIM) guardan grandes similitudes con los primeros, aunque se encuentran en una categoría ligeramente distinta en términos académicos. De hecho, la temática que abarcan es prácticamente la misma e incluso la duración (dos años) coincide con la de su ‘hermano mayor’. Sin embargo, a diferencia de los MBA, donde la experiencia laboral es un factor a tener en cuenta, los máster en gestión están principalmente dirigidos a estudiantes recién licenciados. En estos casos se trata de atender las demandas de las empresas, que cada vez buscan más trabajadores jóvenes con conocimientos en dirección pero recién salidos de la universidad.

Aunque todavía no es un programa tan extendido como el MBA, cada vez más estudiantes europeos se decantan por este curso nada más abandonar la universidad. Y es que de momento las escuelas de negocios estadounidenses y anglosajonas en general se niegan a aceptar que el MIM sea equiparable al máster en gestión administrativa. Esta es la opinión, por ejemplo, de Paul Danos, decano de Tuck Business School, que contradice con las creencias de François Collin, director ejecutivo de Cems (Comunita of European Management Schools), para quien “los másteres en gestión y los MBA no son competidores. El primero sirve para entrar en el mercado laboral y encontrar trabajo y el segundo para cambiar de trabajo o dar un giro a la carrera profesional”. Pese a todo, y aunque “poco a poco Estados Unidos se está moviendo en nuestra dirección”, no será fácil que se ciña a la tradición europea en este apartado educativo.

En lugar de crear nuevos programas como el MIM las escuelas norteamericanas están tratando de llegar al público de estos cursos de una forma diferente. En su caso, les hacen hueco directamente en sus programas MBA. Este es el caso de MIT Sloan School of Business o Chicago Graduate School of Business. Otras como Stanford Graduate School of Business han ido más allá y quieren que por lo menos el 10% de sus estudiantes provengan directamente de programas universitarios. Sin embargo, es Harvard Business School la que se lleva la palma. La escuela ha preparado un programa de captación específico para universitarios a los asegura un puesto en su MBA tras dos años de experiencia laboral durante los cuáles reciben asesoramiento del centro. El objetivo es que este tipo de alumnos representen entre el 5 y el 10% del total.

MBA Part Time

Las limitaciones inherentes a los MBA ‘Full Time’ fueron el germen para la aparición de nuevos tipos de MBA. Las escuelas de negocio se dieron cuenta de que si querían ampliar su público objetivo tendrían que acometer algunos cambios en el esquema clásico. Así fue como no tardaría en aparecer el MBA ‘Part Time’ o MBA ‘Profesional’, como comúnmente se les denomina en España. Su principal ventaja estriba, como su nombre indica, en que no requieren plena dedicación, sino solamente parcial. Una diferencia muy simple pero de gran impacto ya que amplía enormemente el espectro de potenciales candidatos y de ahí su extraordinaria demanda.

Este tipo de master permite desarrollar una jornada de trabajo normal y, por tanto, aquellos que se decantan por este programa tienen la ventaja de que no pierden la fuente ingresos ni interrumpen su proyección profesional. Los horarios se adaptan a las necesidades del alumno y, aunque las opciones y combinaciones en este sentido son numerosas, por lo general las clases se imparten los viernes por la tarde noche y los sábados por la mañana. No es extraño que algunos también tengan puntuales actividades en domingo o sesiones vespertinas en días entresemana.

La posibilidad de compaginar trabajo y formación cambia ligeramente el estudiante tipo que se decanta por este tipo de MBA. Por lo general son personas con un bagaje profesional superior (al menos 3 años de experiencia y una media de entre 3 y 5 años mayor). Claro que también tienen cabida en este programa el mismo tipo de candidato que accede a los ‘MBA Full Time’ –es decir, con escasa experiencia profesional-, si bien no están dispuestos a dejar su trabajo.

Un aspecto que hace especialmente ‘populares’ a los MBA ‘Part Time’ es sin duda su proceso de selección, pues aquí las escuelas de prestigio son –por lo general- menos exigentes que cuando se trata de acceder a su MBA ‘Full Time’. Menos exigentes con el currículo académico y menos también con la puntuación del GMAT. Ante esta circunstancia, hay empresas que valoran el MBA ‘Part Time’ en menor medida que el MBA ‘Full Time’ y, por supuesto, menos que el MBA ‘Executive’. Pero hay un mérito innegable que muchas empresas estiman muy positivamente, tal es la capacidad de sacrificio, trabajo y disciplina que demuestra una persona que compagina sus responsabilidades profesionales con la actividad académica.

600 horas lectivas tiene al menos un MBA ‘Part Time’. Como es lógico, al poder dedicar menos horas lectivas por semana, la extensión temporal del curso ha de aumentar notablemente. Al final, el equivalente de un MBA ‘Full Time’ de 12 meses en su variante ‘Part Time’ necesitará un mínimo de 16 meses y, de hecho, no es extraño encontrar programas con duraciones de 20 meses. El estudio individual constituye también una parte importante del programa a lo que hay que reservar al menos 15 horas por semana.

Ya en clave curricular, la diferencia fundamental con un MBA ‘Full Time’ estriba, generalmente, en un menor número de asignaturas optativas y el recorte de complementos como los viajes académicos o los proyectos en grupo.

Executive MBA

Tenemos por un lado los jóvenes profesionales con una alta cualificación –principalmente licenciados en empresariales- y expediente brillante, que, además, pronto empiezan a demostrar un gran talento para asumir funciones de gestión y dirección. También tenemos el importante colectivo de ingenieros y otros titulados en carreras técnicas y de ciencias que, ya ocupando puestos de responsabilidad, quieren progresar en la jerarquía directiva. Y asimismo están los directivos más veteranos que tarde o temprano se verán en la necesidad de reciclarse o, simplemente, ampliar sus conocimientos y competencias. Y es que si los MBA se han convertido en una condición sine qua non para los jóvenes que algún día quieran ocupar puestos directivos, no lo es menos para quienes pretendan mantenerse o proyectarse en la escala ejecutiva.

Básicamente, el MBA ‘Executive’ es un MBA ‘Part Time’ (también los hay ‘Full Time’) aunque orientado a un perfil más ejecutivo, con mayor experiencia y madurez profesional y así, por lo pronto, es un programa con un diferente baremo en cuanto a requisitos de entrada. Como ocurre con el MBA ‘Part Time’, el GMAT y el TOEFL no son tan determinantes; por contra, la experiencia directiva y las cartas de recomendación de directivos de prestigio son, en este caso, esenciales, como también es importante la experiencia del candidato acreditada en puestos de responsabilidad.

Los MBA ‘Executive’ o para ejecutivos se organizan casi siempre en un horario lectivo similar al de los ‘Part Time’, esto es, en clases de fin de semana (viernes y sábado, y a veces domingos). Claro que las exigencias y limitada disponibilidad de este tipo de alumno, ha propiciado la aparición de nuevas fórmulas más flexibles y originales. Los programas que combinan plataforma de enseñanza online y semanas residenciales son, en este sentido, un ejemplo muy señalado y que merecen capítulo aparte.

Diferencia en la forma pero también en el fondo. Un perfil de alumnado mucho más maduro en lo profesional exige un enfoque curricular diferente. Y no es que se aborden materias distintas. Lo que hace distinto al ‘Executive’ del ‘MBA Part Time’ -y también del ‘MBA Full Time-, es el grado de profundidad que se alcanza en todas las áreas de estudio.

Los EMBA constituyen, en definitiva, la máxima expresión de la educación ejecutiva y en cierto sentido referente de la calidad académica de la escuela dentro del sector. Las escuelas de negocio son muy conscientes de lo mucho que se juegan -su reputación y quizá supervivencia, nada menos- y de ahí que destinen sus mejores docentes y los todos los medios a su disposición para ofrecer un ‘producto’ de gran altura y dirigido decididamente a los ejecutivos de gran proyección. Los precios, lógicamente, también están al alcance de muy pocos, aunque en este caso el factor económico es lo de menos.

Sirva como ejemplo el último ranking de los 25 MBAs para ejecutivos más cotizados del mundo elaborado por el rotativo económico ‘Business Week’. Los EMBA de esta lista vienen a ser los mejores entre los mejores del mundo, o al menos los más exclusivos, y, así, también los más caros, con precios que en muchos casos superan los 100.000 dólares, algunos incluso por encima de los 120.000 dólares. 40.000 es precio mínimo para un EMBA de una escuela de reputación internacional. En cualquier caso, la dificultad aquí radica ante todo en superar los rigurosos filtros que las escuelas aplican a fin de seleccionar un alumnado muy cualificado.

Teniendo en cuenta que se trata de ejecutivos con años de experiencia en puestos de dirección y firmemente posicionados en la escala retributiva más elevada del mercado laboral, hay que decir que el pago de los honorarios del programa no constituye un problema mayor. Pero es que, además, la mayoría de matrículas en este tipo de programas no son asumidas por los alumnos sino por sus empresas. El hecho de que sean programas dirigidos a altos cargos con largas trayectorias profesionales y además asentados en la empresa es lo que hace que éstas se muestren menos reacias a prestar ayuda económica. Según datos de ACCESS MBA, un 68% de los participantes en este tipo de programas recibe ayudas de las empresas donde trabajan. Al igual que ocurre en los MBA Part Time, las compañías europeas son las más generosas en este aspecto, subvencionando al 73% de aquellos de sus trabajadores matriculados en EMBAs, seguidas de las norteamericanas, con un 66%, y de las asiáticas y australianas, con un 67%.

Global MBA

Algo más asentados entre las escuelas de negocios de tradición anglosajona, los Global MBA arrancaron hace relativamente poco en Europa. En España esta revolucionaria modalidad de formación ejecutiva todavía está en una primera fase de desarrollo y son escasísimos los centros que la incluyen dentro de su oferta. En esencia, consiste en llevar el concepto de ‘enseñanza modular’ a su máxima expresión, todo ello con un marcado carácter internacional (de ahí su denominación: ‘Global’). Es una mezcla a medio camino entre formación online y presencial, ya que combina sesiones residenciales puntuales en distintos puntos del planeta con un plan de aprendizaje colectivo llevado a cabo a través de una plataforma o campus virtual.

Al igual que en los programas ‘Executive’ y ‘Part Time’, el alumno puede permanecer plenamente activo en su puesto de trabajo. Por lo general los Global MBA van dirigidos a ejecutivos con larga experiencia en puestos de dirección –al menos 5 años- y acostumbrados a trabajar en entornos plenamente internacionalizados.

Al basar gran parte de la experiencia laboral en el medio telemático, ni siquiera es necesario que el alumnado resida en la misma ciudad. De hecho, es muy habitual en los Global MBAs que una solo promoción reúna un amplio espectro de nacionalidades y culturas, separados unos de otros por cientos y a menudo miles de kilómetros. Lógicamente, tan variados el inglés cobra aquí un enorme protagonismo, siendo la lengua vehicular por excelencia.

Internet es el aula del Global MBA; el contacto entre alumnos y profesores se realiza fundamentalmente a través de este medio. Para ello las escuelas ponen a disposición del alumno un paquete tecnológico con software y una plataforma de e-learning específico de acceso restringido aunque disponible desde cualquier lugar del mundo con conexión a Internet. Las sesiones residenciales sirven para ‘humanizar’ la experiencia educativa y profundizar en determinadas materias que se han abordado previamente el campus virtual. Al tiempo, servirá para estrechar lazos entre el alumnado y así reforzar la red de contactos, algo esencial en este tipo de formación. Los periodos residenciales suelen llevarse a cabo en distintas capitales internacionales, a veces incluso en diferentes continentes.

La denominación Executive ha sido la última en incorporarse a los Global MBA. Al final son, en consonancia con la denominación, programas con una temática más profunda y dirigidos a ejecutivos senior con amplia experiencia profesional y probado liderazgo en sus respectivos sectores económicos. Su precio no está al alcance de todos los bolsillos. El Trium Global Executive MBA que ofrece HEC School of Management de París en colaboración con London School of Economics and Political Science y New York University Stern of Business tiene un coste de 122.750 dólares. La asociación entre escuelas (lo que permite obtener una titulación doble) es habitual en este tipo de programas y también la utiliza London School of Business, para su Global Executive MBA que cuesta 126.000 dólares y desarrolla conjuntamente con la escuela estadounidense de Columbia Business School.

MBAs especializados

Abarcar todas las áreas de conocimiento relacionadas con la gestión empresarial, tal es uno de los objetivo esenciales del MBA y motivo por el que al programa más representativo de las escuelas de negocio se le califique de ‘programa generalista’. En este contexto, el concepto de especialización no parece encajar del todo en la filosofía de los MBA. Nada más lejos de la realidad.

En consonancia con un escenario laboral y económico donde la especialización se ha convertido en clave del éxito, las escuelas de negocio hace tiempo que se dieron cuenta que necesitaban dar un nuevo ‘giro de tuerca’ al MBA convencional. El desafío ahora consistía en adaptarlo a un creciente alumnado con objetivos y necesidades cada vez más variadas. Así, sin perder del todo esa perspectiva general, se ha extendido en la última década una nueva ‘generación’ de programas encaminados a transmitir conocimientos específicos en un determinado área de negocio o sector productivo.

La tendencia a la especialización no ha tardado en asentarse dentro del mundo de la formación ejecutiva y ahora es no es difícil encontrar escuelas que proponen en sus programas distintas alternativas de especialización. Beneficia a estos centros porque les permite sacar ventaja de sus fortalezas, poniéndose por delante del resto en áreas de conocimiento concretas. Beneficia también a determinado tipo de candidato que aspira a obtener un ‘plus de conocimiento’ en su ámbito profesional. Se trata, por lo general, de profesionales cualificados aún con escasa experiencia laboral (en torno a los 3 años) que aspiran a asumir pronto responsabilidades de dirección, en un nivel jerárquico medio o medio-alto.

En cualquier caso, es imposible encontrar escuelas expertas en todo. Años de evolución y acumulación de ‘kown how’, de adaptación al mercado, de configuración de su claustro docente y trabajo sobre otros aspectos académicos, han de derivar necesariamente en que escuelas sean sólidas en ciertas temáticas y en otras menos. Los programas especializados sería para éstas un modo de reforzar su posición en tales especialidades. La Chicago GSB, por ejemplo, siempre ha destacado en el campo de las finanzas; también en banca y finanzas la Columbia BS presume de ser una de los máximos exponentes a nivel mundial; Stanford GSB es una de las grandes expertas en ‘gestión pública’ y, últimamente, en ‘iniciativa empresarial’ y en el campo de las nuevas tecnologías gracias a la proximidad geográfica y académica de Silicon Valley.

La idea de la especialización también ha calado en muchas escuelas europeas, aunque ajustándose al la demanda y particularidades de esta zona geográfica. Aquí predominan los MBAs de un año y, a partir de ellos, ha proliferado buen número de programas que, sin dejar ese inevitable carácter ‘generalista’, centran una parte importante de su plan docente a conocer determinado área o sector. Las especialidades llegan a todos los ámbitos imaginables, desde la ingeniería -MBA for Engineering Business Managers ofrecido por Manchester BS- o la contabilidad -MSsBA Accounting & Control de RSM Erasmus University- hasta las finanzas -MBA for Financial Managers and Finance Professionals impartido por Manchester BS- o la logística -MBA in Shipping and Logistics de Copenhagen Business School-, por mencionar algunos.

Programas Superiores para directivos

Pese a que no se trata de MBAs en sentido estricto, los programas extensos para directivos han cobrado una especial relevancia en los últimos años como colofón a la formación ejecutiva. Podría decirse que es un paso más allá al del MBA y, por tanto, en ningún caso se trata de un programa que pretende sustituirlo. Más estricto sería decir que el conocido como ‘Programas de Desarrollo Directivo’ y el MBA son ‘productos’ complementarios.

Como no podía ser de otra forma, quienes acceden a este tipo de cursos son tanto empresarios como directivos con una carrera profesional muy dilatada y contrastada, que, por tanto, ocupan puestos de alta dirección o la propia dirección general. Aquí lo único que se valora del candidato es la trayectoria y prestigio profesional del candidato. Lo normal es que cuenten con el aval y financiación de su propia empresa para la realización de este tipo de programas cuya horquilla de precio oscila entre los 30.000 y 60.000 euros.

Un importante aliciente para la compañía es que el alumno no descuida prácticamente en ningún momento su responsabilidad profesional. Evidentemente, la carga lectiva que debe soportar es mucho menor que la de un master (entre 150 y 200 horas). Además, se trata generalmente de periodos formativos relativamente cortos que van desde un mes de duración en el caso de los programas más condensados hasta el año los que se organizan en módulos. Se trata, en cualquier caso, de abordar temas muy ligados a la problemática diaria de directores generales, de división e incluso de presidentes y consejeros delegados. Esto, unido al interés que habitualmente muestran las empresas por formar a sus directivos en estos campos, permite que las clases presenciales se puedan desarrollar durante la jornada laboral, bien por la tarde, o bien en sesiones matutinas.

Mayores responsabilidades directivas asume el alumnado del ‘Programa de Alta Dirección de Empresas’, por otros denominado ‘Senior Executive Program’, que lógicamente también cuenta con una edad media más elevada: entre los 40 y los 50 años en su mayoría. Directores generales, presidentes, consejeros delegados y también empresarios, concurren en este exclusivísimo programa cuyo objetivo es aportar una visión integral de la empresa desde la dirección general para mejorar la toma de decisiones estratégicas y corporativas de enorme trascendencia. En este apartado algunas escuelas de negocio como Harvard Business Schooldispone de programas especializados en determinadas áreas de negocio muy concretas. Es el caso de su Senior Executive Program for China que, en colaboración con School of Economics and Management, Tsinghua University y China Europe International Business School ofrece a los grandes ejecutivos las claves para operar en el mayor mercado emergente del mundo.

Pero aún existe una última meta académica antes de jubilarse con los máximos honores. Claro que, pocos programas pueden despertar el interés de profesionales tan bien posicionados como los directores generales, ya en torno a la cincuentena, y desde luego no va a ser aventura posible para el común de las escuelas. De hecho, sólo un puñado de escogidísimas instituciones españolas se han atrevido a lanzar la formación más elitista que puede alcanzarse en el ámbito de la alta dirección como es la que implica el llamado por IESE ‘Programa de Dirección General’ o ‘Global Senior Management Program’por el Instituto de Empresa.

Fuente: Waytomba.com

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