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¿Tiene recompensa hacer un máster?

Una tercera parte de los recién titulados piensa hacer un posgrado, según una encuesta de Universia. Pero muchos, ante la difícil situación laboral, se preguntan si obtendrán los resultados esperados. Las estadísticas demuestran que los más formados tienen empleos de más calidad y mayores salarios.

Desde hace ya algunos meses España tiene en las filas del paro a más de 4,5 millones de personas, lo que representa algo más del 20% de la población activa. De esta forma, nuestra tasa de desempleo se sitúa prácticamente en el doble que la media de los países de la Unión Europea. El 20% aproximadamente de los desempleados de la UE se originan en el mercado laboral español, es decir, uno de cada cinco.

En este contexto, ha cobrado mayor importancia si cabe la formación continua de los profesionales, con el objetivo de ser más competitivos en un mercado de trabajo en el que más candidatos se disputan menos puestos de trabajo. De hecho, según una reciente encuesta del portal de universidades Universia, el 30% de los recién titulados piensa enrolarse en un programa de posgrado; y según datos presentados recientemente por el grupo especializado en selección de personal Michael Page, el 70% de los profesionales que buscan trabajo de forma activa, participa en algún tipo de curso que les ayude en su objetivo de acceder a un empleo.

Tradicionalmente, la cualificación de los trabajadores hace aumentar su empleabilidad y puede ser un arma defensiva contra la pérdida del empleo, la manera de cambiar de empresa, de reconducir su carrera hacia otro sector de actividad, de aumentar su nivel de responsabilidad, de reengancharse al mercado laboral si han perdido su trabajo o de acceder a un puesto por primera vez en el caso de los recién titulados.

Pero la formación de posgrado tiene un coste económico que resulta a veces complicado afrontar en tiempos difíciles y en los que se ha endurecido la financiación bancaria. Por eso, muchos se preguntan antes de matricularse en un programa si merece la pena realmente o si van a obtener los resultados esperados. La escuela de negocios EAE Busines School trata de responder a estas preguntas en su estudio La empleabilidad de la población cualificada, que adelanta Expansión & Empleo, y que está elaborado con datos oficiales recopilados de la Encuesta de Población Activa (EPA) y de la oficina de estadística europea Eurostat.

A mayor formación, más posibilidades de acceder a un puesto de trabajo. Es una de las conclusiones del mencionado estudio. En estos términos de reciclaje de trabajadores, España se coloca por debajo de la media europea, según la investigación. Sólo el 35% de los ocupados de entre 25 y 64 años dice haber participado en actividades de formación continua a lo largo del último año. Una proporción que sitúa a España en el octavo puesto por la cola en la Europa de los 27. La media de esta zona se coloca ligeramente por encima, en el 41%. Aunque si tenemos en cuenta solamente el colectivo de directivos y profesionales, los datos mejoran. En este grupo, casi la mitad de los españoles ha tomado parte en algún programa de formación continua, estando la media europea en el 55%.

No obstante, parece que la formación de posgrado sigue dando sus réditos a pesar de que en el actual periodo de destrucción de empleo las cosas han empeorado. En este colectivo, la tasa de paro se situaba en 2009 en el 4% y en el 6% en 2010, tres veces inferior al nivel de desempleo del total de la población activa. Incluso presentan mejores datos que los universitarios, con casi un 10% de desocupados el pasado año.

Pero no sólo se trata de acceder a un puesto de trabajo, sino que el nivel de cualificación también tiene una incidencia importante en la calidad del empleo. El porcentaje de trabajadores con posgrado en paro que lleva en esa situación más de seis meses es del 43% frente al 55% de los universitarios y al 63% de la población activa. También padecen en menor medida el fenómeno de la sobre cualificación, tan presente históricamente en nuestro mercado laboral. Sólo el 5% de los titulados con posgrado sufre esta situación, frente al 21% de los graduados universitarios.

En otras cuestiones relacionadas con la calidad del empleo los profesionales con estudios de posgrado presentan también mejores resultados, aunque con diferencias mucho más pequeñas. Por ejemplo, en la proporción de ocupación temporal y en la situación de subempleo, es decir, quienes trabajan menos horas de las que estarían dispuestos a hacerlo.

Pero los estudios de posgrado también hacen posible que un trabajador, mando o directivo aumente su sueldo a lo largo de su trayectoria profesional en mayor medida que quienes no tienen este nivel de estudios, como se desprende de otro informe de la consultora ICSA Recursos Humanos publicado recientemente por Expansión & Empleo.

Mayor sueldo
Los salarios a los que un trabajador puede aspirar a lo largo de su trayectoria también están relacionados con su cualificación. Como demuestra el mencionado estudio de remuneraciones, el nivel de formación de los empleados tiene un impacto muy positivo en su retribución, especialmente cuando se cuenta con una titulación de posgrado. A medida que se acumulan años de trayectoria profesional, la brecha salarial según el nivel de formación es mayor.

Según este informe, los graduados universitarios que además han seguido estudios de posgrado pueden llegar a tener salarios superiores en 20.000 euros anuales cuando ocupan puestos directivos al resto de profesionales. El estudio explica que en el inicio de la carrera profesional los sueldos de los empleados de entre 24 y 30 años se sitúan, como media, entre 20.000 y 30.000 euros anuales.

En estos primeros pasos tiene una menor influencia que el empleado haya mejorado su preparación con un programa de posgrado, algo que comienza a rentabilizarse según transcurre su carrera profesional. A medida que aumenta su edad, experiencia y preparación, las diferencias salariales con el resto se acentúan. Un ejecutivo de más de 50 años de edad que cuente con un máster duplica la retribución de una persona de su misma edad que tenga estudios de Formación Profesional (FP). Y las diferencias no son nada desdeñables. Mientras que los directivos con FP perciben una media de 31.000 euros anuales, los que tienen estudios de posgrado alcanzan sueldos medios de 85.000 euros al año.

Quizá por este motivo, el estudio subraya que el número de directivos que ha participado en programas máster se ha incrementado notablemente en los últimos tiempos. En tres años, el porcentaje de ejecutivos de primer nivel que han cursado un posgrado ha aumentado del 40% al 50%.

El máster se ha convertido en condición casi indispensable para desarrollar una carrera directiva. Esta idea se apoya también en otro estudio elaborado por CVexplorer, un portal para empresas de cazatalentos y de selección de profesionales de alto nivel. Según éste, la formación de los ejecutivos supone casi siempre un factor determinante en sus trayectorias: el 54% de los españoles, de todas las áreas y sectores, con puestos de responsabilidad ha cursado un programa de posgrado o un máster en algún momento de su trayectoria.

Mandos medios
No sólo los ejecutivos de más responsabilidad amplían su formación. Los mandos medios también han elevado su cualificación de forma considerable. La proporción de este tipo de profesionales que tiene estudios de posgrado ha crecido hasta el 32%. El documento de ICSA destaca que los mandos intermedios creen que la formación de posgrado les permitirá optar a un puesto directivo en el futuro y los trabajadores sin puestos de responsabilidad que han participado en programas de posgrado también han ido en aumento. Hace tres años, el 13% de ellos tenía este nivel de estudios, mientras que en 2010 se había incrementado hasta el 17%.

Otro reciente informe del mayor grupo español de recursos humanos, Adecco, concluye que los titulados universitarios que tienen un máster reciben un 5% más de ofertas de trabajo que el resto de los profesionales. En el último año han sido las firmas de servicios jurídicos las que más han valorado que los candidatos tengan un posgrado, porque lo han incluido como requisito en el 12% de sus ofertas de empleo. Le sigue el sector de consultoría, que requiere este nivel de estudios a los candidatos en el 9% de sus procesos de selección de personal. Después se sitúan los sectores de maquinaria y de banca, que lo exigen en el 7% de sus ofertas de trabajo; y los de química y sanitario, que lo incluyen como requisito en el 6,5% de los casos.

Fuente: expansion.com

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