Claves para ser un CEO conectado

Para ser el mejor CEO además de ser un buen estratega y contar con una buena dosis del liderazgo, una de las opciones más satisfactorias es saber conectar con la plantilla, conocer las inquietudes de los profesionales y establecer una comunicación fluida con ellos. Aprender a manejar el arte de conversar y saber sacar partido de las redes sociales son los caminos para ser un CEO social.

Sólo el 14% de los estadounidenses tiene una visión positiva de los CEO. Si estos son los datos de un país donde la implantación de los social media nos saca varios años de ventaja y la comunicación constituye la esencia del éxito de la organizaciones, es fácil imaginar que en España el resultado sería menos alentador. Según un informe que ha realizado Weber Shandwick sobre la actividad pública de los CEO de las 50 compañías más importante del mundo, los máximos responsables de las organizaciones son conscientes de la importancia de su rol en la comunicación y la reputación de una compañía, sin embargo, no le sacan suficiente partido a esta circunstancia.
¿Cuál es el problema? En un momento en el que las redes sociales lo inundan todo, ¿por qué no explotar esa herramienta de comunicación a su favor? ¿Cuáles son las claves para conseguir llegar a toda la plantilla sin perder la reputación? Dicho estudio revela que nueve de cada diez CEO (97%) utiliza los canales de comunicación externa tradicionales; y sólo un 36% colabora a través de las páginas web de sus empresas o en canales de medios sociales -un CEO social utiliza una media de 1,8 canales-. El 64% no utiliza los medios de comunicación online. Rose de la Pascua, CEO de Weber Shandwick España, afirma que “con una media de 57 años, los CEO son reacios a los nuevos medios”.
Y cuando se trata de su participación en las redes, un reducido 16% tiene perfil en alguna de las más populares: el 8% lo tiene en Twitter, el 4% en Facebook y, por último, el 4% opta por LinkedIn. Para Gustavo Entrala, fundador y director general de 101, “Twitter es un canal de liderazgo revolucionario. A través de este canal un CEO puede comunicar objetivos, estilo, motivaciones… es la herramienta más potente que tiene para dirigir un gran compañía”.

Sin embargo, De la Pascua señala que “estar presente o no en determinados foros depende del carácter y sector de la compañía. Evidentemente, una compañía de gran consumo tiene que estar presente en Facebook y Twitter, por ejemplo, pero puede ser suficiente para un negocio B2B tener una presencia adecuada en LinkedIn. En el caso de los CEO, su presencia social ha de medirse a través de la tipología de sus diferentes stakeholders”.
¿Cómo socializar al CEO?
Entrala explica que los CEO deben contemplar los medios sociales desde dos ángulos complementarios: como una marca, “toda marca que quiera triunfar en el siglo XXI tiene que incorporar la marca personal de los líderes que la gestionan”; y tiene que pensar en la presencia y la personalidad de esa marca en los medios sociales. Por estas razones señala que, antes de nada, hay que identificar los objetivos: ¿Hacia dónde va a la organización?, ¿cuáles son los objetivos estratégicos?, ¿qué papel debe tener el CEO en la comunicación de esa estrategia dentro y fuera de la empresa?
Una vez definidos estos objetivos el ‘jefe’ debe preguntarse cómo y hasta qué punto las redes sociales pueden ayudar a conseguir esos retos. El director general de 101 da las claves para ser un CEO social:
1. Ser buen comunicador.
2. Creer en el proyecto que se defiende.
3. Aceptar las críticas.
4. Asumir que en el mundo contemporáneo la imagen de una persona o de una marca no es tanto lo que nosotros digamos qué es, como lo que los demás dicen que somos.
El informe de Weber Shandwick señala seis reglas que un CEO debe seguir para mejorar su reputación social y su interactividad:
1. Identificar las mejores prácticas online de sus compañeros.
2. Empezar por los principios básicos (vídeos online, fotografías, etcétera).
3. Participar en los medios sociales. Conviene comenzar de forma interna, aunque hay que tener en cuenta que las comunicaciones a los empleados pueden traspasar las fronteras de la compañía.
4. Decidir el tiempo que se puede dedicar a ser social
5. Utilizar formas de expresión que capten la atención del público de interés, humanizando de esta manera la reputación de la empresa.
6. Aceptar el hecho de que ser social debe formar parte de su programa de gestión de la reputación corporativa.
En cualquier caso, no debe ser una acción en solitario, conviene buscar el asesoramiento externo para ganar en eficiencia. De la Pascua dice que “es una labor que compete directamente al DirCom, quien debe establecer las bases para imprimir una adecuada huella digital corporativa en la red, así como guiar al CEO a través de las buenas prácticas del sector. Esto no es cuestión de actuar en solitario, sino de elaborar una estrategia adecuada“. Entrala añade que “una empresa no puede ser social a golpe de talonario y de la noche a la mañana. Ser social requiere una inversión económica en formar y/o contratar profesionales que construyan el mensaje social de la compañía”
Superar los miedos
Como en muchas otras nuevas acciones, el miedo a lo desconocido puede paralizar la actividad social de cualquier CEO. Entrala lo identifica como la barrera más difícil que deben superar los máximos responsables de la organización y las marcas: “Ese miedo les paraliza y beneficia a sus competidores que sí que están utilizando los social media como ventaja competitiva”.
Señala también otro factor que puede tener un impacto negativo en esta evolución 2.0: el cortoplacismo. El éxito inmediato no existe en las redes sociales. “Como no conseguimos 100.000 usuarios que nos sigan durante la primera semana y además tenemos críticas, decidimos cerrar el ‘chiringuito social’”, afirma Entrala, quien concluye con una recomendación muy válida que demuestra que, en las redes sociales, aprender de los errores es una máxima:

“Los social media requiere aprender, probar, fallar y equivocarse para terminar acertando con el tono de comunicación adecuado. Los errores más comunes son no aceptar las críticas y defender tu discurso, en vez de mantener el diálogo y la conversación. También usar las redes sociales como un canal más de marketing, cuando la verdadera revolución de los social media es que son un medio excepcional de comunicación que nos conecta directamente con nuestros consumidores”.

Fuente: expansion.com

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